Resumen La identificación de un organismo patógeno a distintos niveles de agrupación, es de gran importancia en términos de prevención, diagnosis, tratamiento y control de la enfermedad infecciosa a la cual puede estar asociado. La detección e identificación molecular de un agente patógeno puede llevarse a cabo a través de su fenotipo o de su genotipo. En el primer caso, los métodos más informativos han sido el desarrollo y uso de anticuerpos monoclonales e isoenzimas. Al nivel genotípico, la detección e identificación del agente patógeno está basada en la estabilidad y variabilidad de su material genético (ADN o ARN). El estudio y caracterización de secuencias de ADN, ha permitido la implementación y desarrollo de técnicas moleculares de gran especificidad y sensibilidad para la detección y el diagnóstico de organismos patógenos. Un ejemplo de ello lo constituye la evaluación de sondas de ADN a través de la técnica de hibridación molecular y la técnica de PCR. La aplicabilidad de estas técnicas moleculares en el estudio de parasitosis, ha tenido un gran impacto en la identificación del organismo patógeno con una gran sensibilidad y especificidad, de igual manera en la confirmación del diagnóstico de la enfermedad, así como también en estudios epidemiológicos destinados a la identificación precisa de reservorios y vectores.
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